En el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierte sobre el creciente impacto de las apuestas online en niños, niñas y adolescentes.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un documento de actualización sobre esta problemática en el que advierte que el desarrollo de plataformas digitales y aplicaciones móviles ha facilitado el acceso inmediato a sistemas de pronósticos y apuestas sobre eventos deportivos, especialmente vinculados al fútbol. En muchos casos, estas modalidades recuperan la lógica tradicional del PRODE, pero incorporan mecanismos digitales que permiten apostar en tiempo real, de manera continua y desde cualquier dispositivo conectado a internet.
En pleno desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la entidad considera fundamental reforzar las estrategias de prevención. Los grandes eventos deportivos suelen incrementar la exposición de niños y adolescentes a contenidos relacionados con pronósticos y apuestas, muchas veces presentados como formas inofensivas de entretenimiento. La asociación entre deporte, influencers, sponsoreo de clubes y plataformas de juego constituye una preocupación creciente debido a la capacidad que tienen estos mensajes para captar a públicos cada vez más jóvenes.
El trabajo fue elaborado en forma conjunta por la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), el Comité de Pediatría Ambulatoria y el Comité de Estudio Permanente del Adolescente (CEPA) de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
En Argentina, las apuestas online son legales únicamente para mayores de 18 años. Sin embargo, la SAP advierte que muchos adolescentes logran acceder fácilmente a estas plataformas falseando datos personales o utilizando documentación de adultos. El documento destaca además que actualmente no existe una ley nacional específica que regule esta actividad y que la verificación de identidad no siempre resulta efectiva.
Las cifras disponibles muestran la magnitud del fenómeno. De acuerdo con la encuesta Kids Online Argentina 2025 de UNICEF y UNESCO, realizada sobre una muestra de 5.910 niñas, niños y adolescentes de entre 9 y 17 años residentes en áreas urbanas de todo el país, aproximadamente uno de cada tres afirmó haber apostado dinero online alguna vez. La práctica aumenta con la edad y resulta más frecuente entre adolescentes varones de 12 a 17 años.
Otro dato que preocupa a los especialistas es que el 64% de los jóvenes manifestó buscar maneras de ganar dinero fácilmente en internet.1 Para la SAP, este hallazgo pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la educación y el pensamiento crítico frente a las promesas de ganancias rápidas que circulan en los entornos digitales.
A ello se suman los hallazgos de investigaciones desarrolladas por el CONICET, que muestran que las apuestas suelen presentarse entre los jóvenes como una actividad social y grupal. Más del 90% de los adolescentes entrevistados señaló haber comenzado a apostar porque un amigo los introdujo en esta práctica. La posibilidad de ganar o perder dinero y la adrenalina asociada a esa experiencia aparecen entre los principales factores de atracción.
Desde la SAP explican que la adolescencia constituye una etapa particularmente sensible debido a los profundos cambios biológicos, cognitivos, emocionales y sociales que la caracterizan. En términos neurobiológicos, los procesos vinculados a la búsqueda de recompensas y a la reactividad emocional alcanzan niveles elevados de actividad antes de que maduren plenamente las áreas responsables del control inhibitorio, la planificación y la toma de decisiones.
Estas condiciones favorecen una mayor tendencia a la impulsividad, la búsqueda de sensaciones novedosas y la adopción de conductas de riesgo. Las redes sociales, los videojuegos y las plataformas de apuestas en línea ofrecen estímulos inmediatos altamente gratificantes mediados por dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer. La repetición de estas experiencias activa los circuitos cerebrales de recompensa y refuerza su búsqueda reiterada.
El documento también advierte que muchos adolescentes ingresan al mundo de las apuestas antes de apostar dinero real. Diversos videojuegos incorporan mecanismos como cajas de recompensa, sobres virtuales, ruletas, premios sorpresa, sitios de apuestas con objetos virtuales y otras dinámicas que reproducen elementos característicos de los juegos de azar. Estas experiencias pueden contribuir a normalizar determinadas conductas y aumentar la vulnerabilidad para desarrollar consumos problemáticos.
La preocupación se potencia por algunas características propias de las apuestas digitales: disponibilidad las 24 horas, acceso desde teléfonos celulares, utilización de billeteras virtuales, refuerzos rápidos e intermitentes, integración con videojuegos y redes sociales, publicidad dirigida y promoción realizada por influencers.
Desde la SAP los profesionales advierten que apostar es una práctica permitida legalmente a partir de los 18 años. Para entender este fenómeno, los especialistas distinguen claramente entre el uso, el uso problemático (abuso), la dependencia y la adicción, ya que representan niveles diferentes de intensidad, impacto y pérdida de control.
Cuando las apuestas generan pérdida de control y deterioro significativo en la vida cotidiana, pueden constituir un trastorno por juego de apuestas, reconocido por las principales calificadoras internacionales de clasificación diagnóstica como un trastorno relacionado con las adicciones.
La participación temprana en conductas de apuestas o juegos de azar se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas relacionados con el juego en etapas posteriores de la vida. Los especialistas señalan que este fenómeno creció significativamente durante la pandemia y continúa en ascenso impulsado por la publicidad permanente en medios de comunicación, la promoción a través de redes sociales y el patrocinio de equipos deportivos.
Las plataformas utilizan además estrategias comerciales destinadas a incrementar la participación y fidelización de los usuarios mediante promociones, bonificaciones y sistemas de recompensas. La accesibilidad a través de dispositivos móviles y billeteras virtuales contribuye a que estas prácticas se incorporen con mayor facilidad a la vida cotidiana.
También pueden observarse ingresos y egresos inexplicables en billeteras virtuales, interés inusual por resultados deportivos, búsqueda constante de dinero para apostar e incluso conductas de riesgo que afectan los vínculos familiares y sociales. Frente a este escenario, la SAP destaca que la detección temprana y la intervención coordinada entre profesionales de la salud, familias e instituciones educativas constituyen herramientas fundamentales para prevenir consecuencias más graves.
Las escuelas cumplen un rol central mediante la promoción del pensamiento crítico, el fortalecimiento de habilidades socioemocionales y la educación para un uso responsable de las tecnologías digitales. Del mismo modo, las familias tienen un papel insustituible en la construcción de hábitos saludables.
Entre las principales recomendaciones realizadas por la Sociedad Argentina de Pediatría se encuentran fomentar el diálogo abierto con niños y adolescentes, establecer reglas y límites claros para el uso de dispositivos y plataformas digitales, educar sobre los riesgos asociados a las apuestas online, promover actividades deportivas, artísticas y culturales, compartir tiempo en familia, mantenerse atentos a señales de alarma y predicar con el ejemplo a través de un uso equilibrado de la tecnología.





