Camila Ayelén Rolón Vargas, procesada y con prisión preventiva desde marzo de este año, fue liberada luego de ofrecer a la víctima la reparación del daño causado, con el pago de una suma de dinero, lo que fue aceptado por la persona agredida y, como consecuencia, se realizó un acuerdo que fue homologado en sede judicial.
Rolón Vargas, estaba detenida desde el 15 de abril de este año, tras la resolución del juez de Instrucción Sergio Pepe que resolvió su procesamiento por el delito de lesiones graves agravadas por alevosía y convirtió su detención en prisión preventiva.
La causa estaba en etapa de ser elevada a juicio oral, pero Abel Jesús Asencio Panichine aceptó una reparación ofrecida su agresora, consistente en el pago de una suma de 10 millones de pesos. El acuerdo de parte finalizó con la homologación judicial que hizo extinguir la acción penal, por lo que la mujer recuperó la libertad.
El abogado de la víctima, Jorge Hernández, explicó que el Código Penal permite la extinción de la acción mediante una reparación integral y que el monto fue reunido por el entorno afectivo de la imputada durante su detención.
Respecto a Panichine, se pudo saber que evoluciona favorablemente: “Hoy tiene cicatrices, las heridas van curando, y él lo va superando”, expresó su abogado Jorge Hernández.
Rolón Vargas quedó en libertad, pero desde el Juzgado de Instrucción se le impusieron reglas de conducta por un plazo de tres años, entre ellas, no tener ningún tipo de contacto con la víctima.
Antecedentes del caso
El hecho por el cual fue procesada Rolón Vargas ocurrió la madrugada del 22 de marzo, en una vivienda de calle Pontón Río Negro al 800.
Panichine había acordado un encuentro con Rolón. Compartieron una cerveza y, según la investigación, poco después comenzó a sentirse profundamente somnoliento hasta perder la conciencia.
Cuando recobró parcialmente el conocimiento, estaba dentro de una bañera, mojado, ensangrentado y con ropa que no le pertenecía, con múltiples cortes en cabeza, rostro y cuerpo.
Malherido y desorientado, logró salir a la calle y pedir ayuda en un comercio. Fue trasladado al Hospital Regional Ushuaia, donde le realizaron cerca de 90 puntos de sutura.
La prueba reunida complicó a la imputada: en un allanamiento se halló el pantalón ensangrentado de Panichine dentro del lavarropas de Rolón. Además, cámaras de seguridad la captaron arrojando bolsas en contenedores cercanos, donde luego se encontraron prendas con manchas hemáticas.
Esas filmaciones también derrumbaron su coartada inicial, en la que había intentado atribuir el ataque a una ex pareja que habría irrumpido en la vivienda. Los registros acreditaron que nadie más ingresó al domicilio en el lapso investigado.
Para el juez, la víctima estaba en estado de absoluta indefensión y la hipótesis del expediente es que habría sido inducido a un sueño profundo mediante una sustancia colocada en la bebida para luego ser atacado con un elemento cortante.





