martes 16 de diciembre
de 2025
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“La irracionalidad de unos pocos no puede paralizar la provincia”.

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La gobernadora Rosana Bertone no difundió el mensaje por la televisión pública, pero si giró a conocimiento del mismo a los medios de prensa, a última hora de este martes. Allí enumera las medidas para tratar de pacificar a Tierra del Fuego y propender así a que los gremios den por finalizado el conflicto que se desató hace quince días. En sus palabras advirtió que la “irracionalidad de unos pocos no puede paralizar la provincia”.

En el mensaje, indica:

Sé de algunas resistencias a los cambios que impulsamos; he visto a muchos trabajadores estatales marchando por nuestro calles expresando su descontento y he tomado nota de ello.

También sé la responsabilidad que tengo, y cada decisión que adopto lo hago pensando en todos. No sólo en el ahora, sino también en el futuro de nuestros hijos. Tenemos que adoptar y sostener los cambios, y nunca temo modificar medidas, si nos permiten encontrar soluciones que nos contengan a todos.

Gobernar implica muchas veces escuchar todas las voces pero también avanzar con los acuerdos que en cada momento son posibles. Las medidas que impulsamos para reformar el sistema jubilatorio y establecer por dos años un esquema de emergencia para salvar el IPAUSS son necesarias e imprescindibles.

Asumimos para transformar la realidad y no para ignorarla.

Las medidas, por más necesarias, justas e imprescindibles que sean, se anulan si inmovilizamos el Gobierno y nos enfrascamos en una discusión en la que perdemos todos como sociedad. Mi responsabilidad es buscar soluciones, no las ideales, sino las posibles.

Pero no permitiré que, como en el pasado, se pongan parches en los problemas en lugar de darles soluciones definitivas y duraderas. Si no adoptamos las medidas que necesitamos, el futuro será cada vez más conflictivo, hasta que se transforme en irresoluble.

Esto nos afecta a todos, a los trabajadores estatales, pero también a todas las familias. Quiero a todos nuestros maestros y niños en la escuela y a nuestros médicos y enfermeros en los hospitales. Pero también necesitamos dotar de recursos al Estado para que nuestros edificios escolares no se deterioren y recuperemos nuestros hospitales y centros de salud.

Desde el primer momento hemos convocado al diálogo a toda la dirigencia sindical. Distintos miembros del gabinete, el vice gobernador, legisladores de diferentes espacios políticos participaron de numerosas instancias de negociación en búsqueda de soluciones que nos permitan superar el conflicto. Inclusive mantuve reuniones con el Ejecutivo Nacional, planteándoles la situación económica de la Provincia.

Pienso en cada uno de ustedes. Lucho por la defensa de cada puesto de trabajo, en el sector público y en el privado. Sé que también muchos se sintieron afectados por nuestras medidas, entiendo su malestar, y deseo que lo dejemos atrás, a partir de los anuncios que voy a compartir con cada fueguino.

También respeto a aquellos que marchan en reclamo de un derecho legítimo, como lo hice a lo largo de toda mi vida, pero bajo ningún punto de vista podemos justificar ni la violencia, ni los escraches, ni las agresiones, ni impedir el derecho a trabajar imposibilitando el ingreso a escuelas o edificios públicos o el transitar libremente. La irracionalidad de unos pocos no puede paralizar la provincia.

Negociar implica buscar caminos de encuentro, no encerrarse en posiciones intransigentes que a la larga no le sirven a nadie. Estoy aquí para proponerles soluciones que nos permitan retomar la normalidad y poner en funcionamiento nuestras escuelas, hospitales y todas nuestras instituciones.

Llegamos hasta esta crisis por una política sin coraje para enfrentar los desafíos y un sector de la dirigencia sindical incapaz de pensar mas allá del interés particular de cada uno. No quiero dejarles una solución a medias, ni patear los problemas para adelante, sino buscar soluciones que sirvan para hoy y también para mañana. No hipotecar nuestro futuro parece una frase hecha, pero es la realidad. Porque no hay peor jubilación o salario que los que no se pueden pagar por falta de recursos.

Mantener la reforma previsional es una necesidad de todos. Tenemos que robustecer nuestro sistema, sino le dejaremos un enorme problema a nuestros hijos. Estoy convencida que es la única forma de impedir la transferencia de nuestra caja jubilatoria a la Nación.

Nuestra provincia es la más joven del país, y la que jubilaba a sus empleados estatales a menor edad. El 25 por ciento de las jubilaciones, se otorgaron a trabajadores con menos de 50 años de edad. Hay jubilados que con solo 5 años de aporte a la caja, perciben jubilaciones de más de 150 mil pesos.

Los jubilados que hacen el aporte al fondo solidario son los que perciben entre 40.000 y 210.000 pesos, y esta medida es necesaria porque llegando al mes de diciembre tendremos un déficit de 40 millones mensuales.

El sueldo promedio en el Estado Provincial es de 25 mil pesos y el haber promedio en el IPAUSS es de 32 mil. Es decir que el promedio de las jubilaciones es más alto que el de los haberes de los activos.

En la actualidad existen casi 5800 mil jubilados. Entre ellos se distribuyen, aproximadamente, 2.600 millones de pesos en el año. Es decir entre menos de 6 mil personas se reparte el equivalente al presupuesto de Bahía Blanca, una ciudad de 300 mil personas.

A su vez, de ese universo de jubilados, el 25 por ciento, es decir 1450 jubilados, se apropian de aproximadamente el 50 por ciento de los ingresos. Es decir que estas 1450 personas tienen un ingreso equivalente al presupuesto de la municipalidad de Ushuaia, que es de 1200 millones.

A todo ello hay que sumarle la deuda histórica de 208 millones de dólares y, la que dejaron también los gobernantes que me precedieron.

La principal discusión en la provincia es una discusión de distribución y de privilegios. Volver atrás significa que la sociedad en general se haga cargo de ese déficit.

Que los que no tienen trabajo, los trabajadores informales, y la inmensa mayoría que en esta provincia se jubila a los 65 años por el régimen nacional, se sacrifiquen aún más para mantener un esquema de jubilaciones a los 45 años.

Cualquier perspectiva vinculada a la derogación de la ley previsional implica un lento y progresivo suicidio colectivo.

Venimos dialogando con los sindicatos, de manera colectiva e individual, respetando la reserva en los casos en que así nos pidieron, y respetando también los tiempos para que cada sector pueda llevar a sus representados las propuestas.

Pero lamentablemente hemos advertido que las propuestas formuladas no han sido transmitidas a los trabajadores, se ha manipulado la información, se ha dilatado la resolución del conflicto e, incluso, se ha convertido un reclamo en amenazas, escraches, hechos violentos y extorsiones que no podemos seguir permitiendo, porque ponen de rehenes a toda la sociedad.