lunes 16 de marzo
de 2026
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En esta Campaña Antártica se intensifican las tareas de vigilancia en aguas australes

irizar control

La Argentina fortalece su política antártica a través de una estrategia que combina diplomacia, ciencia y presencia operativa en el terreno. Desde la Dirección Nacional de Política Exterior Antártica, dependiente de Cancillería, el país coordina su participación en los principales espacios multilaterales vinculados al continente blanco, como las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico y la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

Durante esta segunda etapa de la Campaña Antártica de Verano 2025-26, el rompehielos ARA “Almirante Irízar” (RHAI) además de reabastecer a las Bases Antárticas, realiza tareas de vigilancia y monitoreo en zonas de intensa actividad pesquera, como las cercanas a las Islas Orcadas del Sur. 

El objetivo es verificar que los buques cumplan con las medidas de conservación vigentes, mantengan activos sus sistemas de identificación y reporten adecuadamente sus capturas, en especial de kril, especie clave del ecosistema antártico.

La CCRVMA (que se reúne anualmente en Hobart) establece límites y regulaciones sobre la base de evidencia científica. La información recolectada en campaña es luego contrastada con los registros oficiales y presentada en ese ámbito internacional.

Al respecto, el Licenciado Fabrizio Resera, funcionario del Servicio Exterior de la Nación e inspector de la CCRVMA a bordo del RHAI, confirmó que el trabajo conjunto es muy importante. “Es imposible que toda esta ingeniería salga adelante sin un equipo real entre nuestras Fuerzas Armadas y el sistema científico-tecnológico nacional. Sumar capacidades, mejorar medios y generar la mejor información científica posible también es una forma de fortalecer el protagonismo argentino en el Sistema del Tratado Antártico y de honrar un legado de esfuerzo y presencia permanente”.

Con una presencia ininterrumpida en la Antártida desde 1904 y condición de firmante originario del Tratado Antártico, la Argentina sostiene un delicado equilibrio entre su reclamo soberano sobre el Sector Antártico Argentino y su compromiso con un sistema de reglas compartidas. En ese esquema, ciencia, Fuerzas Armadas y diplomacia funcionan como piezas de una misma política de Estado.