Después de meses de demoras, el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) volvió a moverse. El sistema que depende del Ministerio de Salud de la Nación, y que permite acceder legalmente al cultivo y transporte de cannabis medicinal, atraviesa una nueva etapa marcada por la automatización y la aceleración de trámites. Según referentes del sector, aprobaciones que antes podían tardar hasta dos años hoy se resuelven, en algunos casos, en apenas 24 horas.
El Reprocann fue creado a partir del decreto 883/20, dentro del marco de la Ley 27.350 de Cannabis Medicinal, sancionada originalmente en 2017. El programa permite que pacientes con indicación médica puedan cultivar cannabis para uso terapéutico propio o designar a un tercero —como un cultivador solidario u organización civil— para hacerlo legalmente. Pero en la práctica, durante mucho tiempo el sistema quedó prácticamente paralizado.
El cambio impactó de lleno en pacientes, médicos y especialistas del sector. Uno de ellos es Clinicann, startup argentina de telemedicina enfocada exclusivamente en cannabis medicinal. La compañía asegura haber atendido ya a más de 20.000 pacientes en todo el país. “Tuvimos un periodo de muchas demoras. La gente tardaba dos o hasta tres años en obtener el Reprocann. Todo eso fue un caos”, recuerda Emiliano Montamat, director de Clinicann.
Según explica, ese cuello de botella terminó alejando a muchos profesionales de la salud que habían comenzado a especializarse en cannabis medicinal. “La mayoría de los médicos que se habían entusiasmado y habían empezado a inscribir personas en Reprocann desaparecieron”, agrega.
La situación cambió hace apenas dos meses, cuando el Ministerio de Salud implementó un nuevo software con automatización e inteligencia artificial para revisar solicitudes. “Este nuevo sistema pre aprueba los trámites, chequea que el médico esté habilitado, que estén todos los requisitos en orden, y luego el funcionario del Ministerio de Salud lo puede aprobar con mayor agilidad”, describe Montamat.
El resultado fue inmediato. “La demora pasó de años a horas”, asegura. Aunque no todos los casos tienen la misma velocidad, desde Clinicann afirman que los trámites correctamente cargados y sin inconsistencias pueden aprobarse “en pocos días”, e incluso “en aproximadamente 24 horas”. La aceleración también disparó la demanda: la startup pasó de atender 500 pacientes en febrero a más de 1300 en marzo.
Detrás de la explosión de demanda también aparece otro fenómeno: la formalización de un consumo que ya existía. Según datos de Clinicann, el 61% de sus pacientes ya utilizaba cannabis medicinal de manera autogestionada antes de consultar con profesionales. “La mayoría no llega buscando descubrir el cannabis: llega buscando hacerlo con respaldo médico, seguimiento profesional y acceso legal vía Reprocann”, sostiene el director de la compañía.
El vínculo entre cannabis medicinal y acceso al sistema de salud también dejó datos llamativos. De acuerdo con una encuesta realizada por Clinicann, más del 80% de sus pacientes aseguró que el único contacto con un médico durante el último año había sido justamente a través de la plataforma. “La gran mayoría se acercaron al sistema de salud gracias al Reprocann y a través de Clinicann”, afirma Montamat.
Qué cambió y qué hay que presentar
A pesar de la modernización del sistema, los requisitos médicos siguen siendo prácticamente los mismos. Para acceder al Reprocann es obligatorio contar con una indicación médica emitida por un profesional autorizado y capacitado específicamente en cannabis medicinal. Además, el médico debe estar registrado dentro del programa oficial.
“Los criterios de aprobación siguen siendo los mismos: debe existir una indicación médica para el uso de cannabis medicinal, terapéutico o paliativo del dolor”, explica Montamat. Lo que sí cambió en 2025 fue la reorganización interna del sistema, especialmente para terceros cultivadores, ONG, asociaciones civiles y personas jurídicas, que ahora deben cumplir mayores requisitos administrativos.
Entre la documentación clave para evitar rechazos aparecen la indicación médica clara, antecedentes clínicos o historia clínica, consentimiento informado y datos personales correctos. También es fundamental que la vinculación entre paciente y médico esté bien cargada en la plataforma. En los casos de cultivadores solidarios u organizaciones, además, se exige declarar domicilio de cultivo y presentar documentación adicional.
Los errores administrativos siguen siendo uno de los principales motivos de demora. “Principalmente errores en los datos del paciente, inconsistencias entre la indicación médica y la solicitud, problemas con la vinculación entre paciente y médico, documentación incompleta o consentimientos no otorgados”, enumera Montamat. También pueden demorarse más los casos vinculados a salud mental compleja o terceros cultivadores.
Qué habilita y qué no el Reprocann
Con la autorización aprobada, los pacientes pueden cultivar dentro de límites específicos. El marco legal vigente habilita entre una y nueva plantas florecidas, hasta seis metros cuadrados de cultivo indoor o 15 metros cuadrados en exterior. También permite transportar hasta 40 gramos de flores secas o seis frascos de 30 ml de aceite medicinal. Además, los usuarios registrados pueden comprar semillas autorizadas por el INASE o asociarse a organizaciones civiles de cultivo.
Sin embargo, el permiso tiene límites claros. El Reprocann no habilita la venta ni la distribución comercial de cannabis. Tampoco ampara usos por fuera del marco medicinal. “La autorización permite el cultivo controlado dentro de los rangos autorizados, el transporte de cannabis medicinal y la tenencia vinculada al tratamiento”, aclara Montamat.





